Saturday 28 january 2012
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¿Nos encantaría comer todo lo que nos gusta y no engordar ni un gramo? Algunos pocos pueden disfrutar de ese privilegio, pero la gran
mayoría no tenemos esa posibilidad.
Un estudio sobre obesidad dice “que el cuerpo grita con su dolor lo que no puede decir con la palabra... La obesidad
tiene que ver con una enfermedad social, con la presión que genera una necesidad innecesaria y una dependencia cada vez mayor, un mal uso, un abuso, y finalmente una adicción a la comida”
Más allá del tema médico en sí mismo, ¿Sabe en qué me llevó a pensar? En que sufrimos “obesidad de pecado y flacura
extrema del Espíritu”
Creamos en nuestras vidas muchas dependencias malsanas (pecados) y hacemos dieta estricta de la Palabra de Dios.
La Biblia nos dice cómo somos naturalmente:
“Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. Porque mis iniquidades se
han agravado sobre mi cabeza, como carga pesada se han agravado sobre mí. Hieden y supuran mis llagas, a causa de mi locura... porque mis lomos están llenos de ardor y nada hay sano en mi carne.
Estoy debilitado y molido en gran manera, gimo a causa de la conmoción de mi corazón” (Salmos 38:3-8)
“... atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas,
engaños y malignidades...” (Romanos 1:29-30)
“... tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar...” (2 Pedro 2:14)
“¡Ay de vosotros...! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de
injusticia” (Mateo 23:25)
Pero Dios nos ofrece la oportunidad y los recursos para ser así:
“El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre; no será visitado de mal” (Proverbios
19:23)
“Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una
lámpara te alumbra con su resplandor” (Lucas 11:36)
“Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo
conocimiento...” (Romanos 15: 14)
“... que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como
es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria...”
(Colosenses 1:9-11)
Miqueas decía:
“Mas yo estoy lleno del poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza...” (Miqueas 3:8)
¿Qué diremos nosotros... de qué llenaremos nuestras vidas?
Dios quiere librarnos del pecado y darnos vidas perfectamente sanas y llenas de su poder.
daresperanza
Por HENRY
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Publicado en: Reflexión
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Saturday 28 january 2012
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La batalla contra Satanás y sus demonios es espiritual.
- No peleamos contra este enemigo con pistolas, tanques o armas atómicas.
- Tampoco peleamos simplemente contra carne y sangre. Como Pablo les escribió a los Efesios:
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de
las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12
Esta batalla no es por el poder mundial, por posesiones u honor, dice Pablo.
El objetivo es más alto, en la realidad espiritual de la verdad, la justicia y la gloria del Dios viviente y su
Hijo.
Detrás de nuestros enemigos visibles de carne y hueso se encuentra un ejército de adversarios espirituales,
invisibles.
La guerra espiritual es una batalla contra enemigos invisibles con armamento invisible que se oponen a la causa y al
reino de Jesucristo.
Luchamos contra el poderoso, innumerable, invisible ejército de Satanás.
- La lucha es un cercano conflicto espiritual.
- Es intensa y extenuante.
En la lucha, los oponentes no mantienen distancia los unos de los otros; se quedan asidos uno del otro.
- Ya sea como el príncipe de las tinieblas o como un ángel de luz, Satanás nos compromete mano-con-mano y mano-a-mano en
una guerra espiritual de vida o muerte.
2Tesalonisenses 2:4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;
tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
¿Lo dejarás que se siente en el templo de tu corazón para gobernarte?
Jesús dijo:
Juan 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Isaías 43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
Por HENRY
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Thursday 26 january 2012
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23:44
La batalla contra Satanás y sus demonios es feroz.
La vida y la muerte están en juego, involucrando fuerzas de luz y oscuridad.
Los principados y poderes de la oscuridad están bajo el dominio de Satanás y sujetos a sus órdenes.
Los lugartenientes de Satanás son demonios que se deleitan en cumplir con sus órdenes.
El ejército de Satanás es agresivo, maligno y cruel, y su poder se encuentra en lugares altos sobre nosotros y a nuestro
alrededor.
Este ejército es muy poderoso para que nosotros luchemos con nuestras propias fuerzas, sin embargo, no podemos transigir
con Satanás ni rendirnos a él.
En vez de ello, debemos resistir al diablo
Santiago 4:7 Someteos,
pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Siguiendo conscientemente las instrucciones de la Biblia para tener la victoria sobre Satanás.
Por HENRY
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Tuesday 24 january 2012
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06:28
Si usted es un verdadero creyente, Satanás lo odia. Lo odia porque usted es la imagen de Cristo, porque usted es la singular obra de Dios creado en Cristo Jesús para
buenas obras, y porque fue arrebatado de su poder.
Si usted es un verdadero creyente, usted es un desertor de Satanás y huyó de su territorio. Por gracia, reconoció a
Cristo como su Señor y Salvador. Usted testifica con Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Satanás lo odia porque Dios está con usted y porque ama a Cristo.
Satanás lo quiere de vuelta. Y como Jesús les dijo a sus discípulos: “He aquí, Satanás os ha pedido para zarandearos como
a trigo” (Lucas 22:31), así que Satanás quiere zarandearlo como a trigo.
No sobreestime ni subestime a Satanás.
No es una deidad caída; no es Dios.
Solamente es un ángel caído.
No es omnipotente. Sin embargo, Satanás es un poderoso enemigo.
John Blanchard escribió: “Se nos opone un enemigo viviente, inteligente, pleno de recursos y astuto, que puede sobrevivir
a los cristianos más viejos, trabajar más que los más ocupados, pelear más que los más fuertes y burlar a los más sabios”.
Cada verdadero creyente está comprometido con lo que la Biblia describe como la guerra espiritual (Génesis 3:15;
Apocalipsis 12:7).
Esta guerra espiritual o guerra santa implica una batalla perpetua contra tres grandes enemigos: el diablo, el mundo y la carne.
Por HENRY
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Tuesday 24 january 2012
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05:58
Es un análisis breve y general de varias cosas que tienen que ver con el contenido y la estructura de los 27 libros (de Mateo a Apocalipsis)
que forman lo que se llama el Nuevo Testamento.
Los libros del Nuevo Testamento se dividen naturalmente en cuatro partes.
La primera sección consta de los cinco libros de historia de: Mateo a Hechos. Después siguen las nueve epístolas
cristianas de: Romanos a 2Tesalonicenses,
Y las cuatro epístolas pastorales de 1Timoteo a Filemón.
El último grupo consta de nueve libros generales que son dirigidos a los judíos de: Hebreos a Apocalipsis.
Cuando analizamos el Nuevo Testamento, el orden y la organización de los libros, vemos que todo sigue el plan de
Dios.
Primero, los cinco libros de historia (de Mateo a Hechos) nos muestran la transición del Antiguo Testamento al Nuevo, y
también la de Israel a la Iglesia. El Mesías viene y le ofrece a Israel el reino, con Él siendo el Rey.
Pero ellos lo rechazan y por esto Dios los deja por un tiempo, unos 2.000 años, para levantar la Iglesia entre los
gentiles.
Las nueve epístolas cristianas de: Romanos a 2Tesalonicenses, siguen después de esta transición que toma lugar en los
libros de historia.
Estas nueve cartas se escribieron para establecer la nueva Iglesia en la nueva doctrina. Por esto, son los libros más
importantes para establecer al cristiano en la fe.
Después de las nueve epístolas a las iglesias en general, siguen las cuatro epístolas pastorales de 1Timoteo a Filemón y
ellas sirven para enseñarles a los líderes de las iglesias cómo deben comportarse y llevar a cabo su ministerio.
Al final del Nuevo Testamento encontramos el grupo de las epístolas generales que son dirigidas a los judíos (en vez de a
la Iglesia).
Esto indica que habrá otra transición en la historia que tomará lugar en el futuro cercano.
Después del arrebatamiento de la Iglesia, que es el próximo evento en el calendario de Dios, el Señor volverá a poner Su
atención sobre Su nación escogida, Israel (en la Tribulación).
Este último grupo de libros en el Nuevo Testamento servirá para orientar a los judíos durante su tiempo de aflicción y
los guiará a Jesús, el Mesías que fue antes prometido.
Esta sección de “epístolas judaicas” empieza con un libro que tiene el título “Hebreos” y fue escrito como un tratado
evangélico especialmente para los judíos.
Lo demás que sigue después de Hebreos, se edifica sobre el fundamento que este libro coloca.
Por HENRY
-
Publicado en: 2012 ¿EL FIN DEL MUNDO?
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